Este miércoles, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla utilizó la Marcha de las Antorchas, celebrada en La Habana, como símbolo de resistencia antimperialista. La marcha, organizada por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en honor al natalicio de José Martí, se llevó a cabo en un contexto de tensiones tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien predijo la inminente caída del sistema comunista en Cuba.
Rodríguez publicó en su cuenta de X (anteriormente Twitter) que miles de cubanos, liderados por jóvenes, marcharon por las calles de La Habana, honrando a Martí y reafirmando su posición antimperialista. Esto ocurrió pocas horas después de que Trump, en un evento en Iowa, afirmara que “Cuba fallará muy pronto” y que el régimen cubano se sostiene “por pura inercia” desde la disminución del apoyo económico de Venezuela.
A pesar de la intención del gobierno cubano de proyectar una imagen de unidad y fortaleza, imágenes en redes sociales sugirieron una participación menor en comparación con años anteriores, lo que podría indicar una apatía popular hacia el evento. Rodríguez evitó abordar directamente las causas de la crisis en Cuba, pero intentó politizar la celebración, alineándose con la retórica habitual del régimen.
Trump, durante su discurso, destacó que La Habana depende del petróleo y el dinero de Caracas, sugiriendo que el apoyo de Venezuela ya no existe. Estas declaraciones se producen en un contexto de endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia Cuba, impulsada por el secretario de Estado Marco Rubio, quien ha manifestado el deseo de un cambio de régimen en la isla.
Fuentes
- cibercuba.com




