La crisis energética y alimentaria en Cuba se ha intensificado en enero de 2026, con apagones que se extienden hasta 20 horas diarias. Esta situación ha generado un impacto significativo en la vida cotidiana de los cubanos, quienes enfrentan un invierno marcado por el frío y la falta de recursos básicos.
Las temperaturas han comenzado a descender, lo que agrava aún más las condiciones de vida de la población. La escasez de alimentos se ha vuelto crítica, afectando a las familias que luchan por acceder a productos básicos. Según informes, la combinación de estos factores ha llevado a un aumento en la desesperación y el descontento social.
La situación actual refleja un contexto de crisis prolongada, donde la falta de energía y alimentos se ha convertido en un desafío diario para los cubanos. Las autoridades no han proporcionado soluciones efectivas, lo que ha generado un clima de incertidumbre y preocupación entre la población.
Fuentes
- Martí Noticias




