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El dólar llega a 675 CUP y agrava la presión
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El dólar llega a 675 CUP y agrava la presión

22 min de lectura
Redacción LevántateCuba
DólarMercado informalPeso cubanoInflación
La divisa estadounidense volvió a subir en el mercado informal cubano y alcanzó 675 pesos este viernes 24 de julio, después de sumar 5 unidades respecto a la jornada anterior. El alza confirma una tendencia que golpea la vida cotidiana en la isla, donde el acceso a moneda fuerte sigue condicionado por la escasez y la pérdida de valor del peso.

El dólar estadounidense se cotizó este viernes 24 de julio en 675 pesos cubanos en el mercado informal, un nuevo salto que confirma la presión persistente sobre la moneda nacional. En solo una jornada, la divisa sumó 5 CUP y encadenó su segundo día consecutivo al alza, de acuerdo con los datos disponibles sobre el comportamiento de ese mercado paralelo.

La subida no es un episodio aislado ni un movimiento técnico sin consecuencias. En Cuba, la tasa informal del dólar funciona como una referencia real para miles de transacciones cotidianas, desde la compra de alimentos y artículos de aseo hasta el acceso a servicios, recargas y envíos de dinero. Cuando la moneda estadounidense sube, el impacto se traslada de inmediato a los precios internos y amplía la distancia entre los ingresos en pesos y el costo real de la vida.

El valor de 675 CUP por dólar también refleja un deterioro sostenido de la confianza en el peso cubano, que desde hace años pierde terreno frente a las divisas fuertes. La brecha entre el mercado formal y el informal se mantiene como una de las señales más visibles de una economía desordenada, con una oferta insuficiente de bienes, baja disponibilidad de moneda libremente convertible y una estructura productiva incapaz de estabilizar los precios.

Ese escenario no surgió de un día para otro. La devaluación del peso ha estado asociada a años de centralización, improvisación económica, caída de la producción y ausencia de reformas de fondo. Mientras el aparato oficial insiste en explicaciones parciales o en culpar factores externos, la realidad diaria demuestra que el problema central sigue siendo la incapacidad del sistema para generar confianza, abastecimiento y reglas mínimas de funcionamiento.

El mercado informal se ha convertido en el termómetro más sensible de esa crisis. Allí se fijan referencias que terminan influyendo en el comercio privado, en el cálculo de costos de pequeños negocios y en la planificación familiar. Para una parte importante de la población, conseguir dólares o euros no es una operación especulativa, sino la única forma de protegerse del desplome del salario en pesos y de la volatilidad del precio de los productos básicos.

La escalada del dólar también revela la fragilidad del peso cubano como instrumento de ahorro. Guardar dinero en moneda nacional implica asumir una pérdida acelerada de valor, algo que empuja a familias y trabajadores a buscar refugio en divisas extranjeras siempre que pueden. Esa dinámica profundiza la desigualdad entre quienes reciben remesas, acceden a ingresos en moneda fuerte o tienen vínculos con el exterior, y quienes dependen exclusivamente de un salario en CUP.

A la vez, el alza del dólar presiona sobre otros precios que ya venían tensionados por la escasez y por la inestabilidad del mercado. En un país donde buena parte de los bienes se fijan en función de la referencia cambiaria, cada aumento se traduce en más dificultades para comprar comida, medicamentos o insumos básicos. El problema no se limita a la cotización en sí misma: afecta la capacidad de consumo, el ahorro y cualquier intento de planificación doméstica.

En este contexto, la respuesta oficial ha sido insuficiente para contener la pérdida de valor de la moneda nacional. Sin un mercado cambiario transparente, sin oferta estable de divisas y sin señales de confianza sobre el futuro económico, el mercado informal sigue imponiendo su propia lógica. La diferencia entre la tasa oficial y la real no solo evidencia un fallo técnico, sino una contradicción estructural que el poder no ha sabido resolver.

La nueva subida del dólar a 675 CUP deja claro que la crisis monetaria sigue abierta y que sus efectos continúan trasladándose a la calle. Cada incremento confirma que el peso cubano pierde espacio frente a una divisa que funciona como resguardo, referencia y unidad de cuenta informal en una economía donde el gobierno no logra frenar el deterioro.

Mientras no haya cambios de fondo, el comportamiento del dólar seguirá marcando el pulso de la vida cotidiana en Cuba. Para millones de personas, esa cifra no es solo una noticia económica: es la prueba diaria de cuánto se encarece sobrevivir en un país donde la moneda nacional ya no alcanza para proteger el presente ni para planificar el mañana.

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