Una encuesta independiente realizada recientemente confirma lo que miles de cubanos expresan en las calles: el rechazo masivo al régimen de Miguel Díaz-Canel y el apoyo mayoritario a cambios políticos profundos en la isla.
El sondeo, cuya metodología se alinea con estándares internacionales de investigación, captura el sentimiento político de una población exhausta por más de dos años de crisis energética sin precedentes, apagones diarios que paralizan la economía y represión sistemática contra cualquier voz disidente. Los datos reflejan una realidad que el gobierno cubano ha intentado silenciar desde las protestas del 11 de julio de 2021, cuando decenas de miles salieron a las calles gritando "Libertad" en La Habana, Matanzas y otras provincias.
La encuesta documenta que el descontento atraviesa múltiples sectores sociales, desde trabajadores estatales hasta profesionales y estudiantes. Este rechazo no es superficial ni coyuntural: responde a años de deterioro institucional, falta de libertades políticas y un modelo económico que ha colapsado bajo su propio peso. El régimen mantiene más de mil presos políticos en cárceles donde la tortura y el aislamiento son prácticas documentadas por organizaciones internacionales de derechos humanos.
Lo significativo del sondeo es que evidencia un cambio cualitativo en la disposición política de los cubanos. No se trata solo de descontento con la gestión económica, sino de un cuestionamiento fundamental de la legitimidad del sistema político. La población demanda transformaciones estructurales, no ajustes cosméticos. Esto representa una ruptura con décadas de resignación forzada, donde la represión estatal ha mantenido a la sociedad civil bajo control mediante vigilancia, intimidación y castigo.
Para los cubanos dentro de la isla, estos datos son peligrosos de conocer. El régimen controla internet, censura redes sociales y persigue a quienes comparten información sobre encuestas que contradicen su narrativa de apoyo popular. Muchos ciudadanos viven en aislamiento informativo, sin acceso a datos que confirmen que su descontento es compartido por millones. En el exilio, especialmente en Miami, la encuesta valida años de denuncia sobre la represión y la falta de libertades en Cuba, reforzando la convicción de que el cambio político es inevitable.
A nivel internacional, el sondeo llega en un momento de reconfiguración geopolítica. Con Marco Rubio como Secretario de Estado de la administración Trump desde enero de 2025, la política estadounidense hacia Cuba enfrenta posibles giros. Una población cubana movilizada y consciente de su poder político podría convertirse en un factor determinante en negociaciones futuras sobre el futuro de la isla.
La encuesta no es solo un número: es un espejo que refleja la verdad que el régimen ha intentado negar durante años. Cuando millones de cubanos descubren que su deseo de cambio es mayoritario, la ecuación política en la isla comienza a transformarse. El silencio impuesto por la represión se quiebra, aunque sea en susurros.




