Inglaterra avanzó a cuartos de final del Mundial 2026 tras vencer 3 a 2 a México en un partido tenso, cambiante y cargado de momentos de ida y vuelta en el Estadio Azteca. El equipo europeo sostuvo la ventaja aun cuando quedó con un hombre menos en el tramo final y terminó imponiendo su mayor eficacia en una noche de alto voltaje.
México salió con intensidad desde el arranque, presionó arriba y buscó marcar territorio ante su afición. Ese impulso inicial casi le da resultado cuando un centro de Alvarado encontró a Jiménez en el área, pero Jordan Pickford respondió con una atajada clave. Durante varios minutos, el local dio la impresión de tener el control emocional del partido, con más energía que orden, mientras Inglaterra observaba y esperaba el momento para encontrar espacios.
La respuesta inglesa llegó cuando el ritmo mexicano empezó a bajar. A los 25 minutos, Gordon probó con un remate que fue contenido por Rangel, un aviso de que el conjunto de Thomas Tuchel ya había encontrado mejores caminos para avanzar. Poco después, entre los minutos 36 y 37, Inglaterra golpeó dos veces con una secuencia que desarmó al dueño de casa. Rice recorrió buena parte del campo, abrió la jugada con Saka y Bellingham apareció para empujarla al segundo palo. En la acción siguiente, tras el saque del medio, México perdió la pelota y otra vez Bellingham estuvo atento para aprovechar el rebote y ampliar la ventaja.
El golpe fue duro para el conjunto local, que pasó de la euforia al desconcierto en cuestión de minutos. Sin embargo, la reacción llegó rápido. Quiñones aprovechó un rebote tras un tiro libre y descontó para el 1 a 2, devolviendo algo de esperanza a las tribunas y al propio equipo. Desde entonces, México volvió a instalarse en campo rival y generó situaciones que pudieron cambiar el desarrollo del encuentro antes del descanso. Jiménez tuvo otra chance con un remate cruzado y luego un cabezazo que obligó a otra intervención de Pickford. También Montes quedó cerca de empatar, pero Bellingham apareció para cruzarse justo a tiempo.
El segundo tiempo mantuvo el mismo nivel de tensión. Inglaterra estrelló un remate en el palo a través de O'Reilly y pareció encontrar el momento para cerrar el partido. Pero la expulsión de Quansah por una fuerte entrada sobre Gallardo abrió una ventana de esperanza para México, que siguió empujando con decisión. Aun así, el golpe definitivo llegó a los 12 minutos de esa etapa, cuando Gordon fue derribado en el área y el árbitro, con apoyo del VAR, sancionó penal. Kane no falló y convirtió el 3 a 1.
Lejos de rendirse, México encontró otro descuento. A los 22 minutos, Kane cometió penal y Jiménez lo transformó en el 2 a 3, reanimando un partido que ya se había vuelto frenético. Desde ese momento, el equipo anfitrión volcó todo lo que tenía al ataque y buscó el empate con centros, segundas jugadas y presión alta. Inglaterra, en cambio, eligió defender con orden, cerrar espacios y resistir cerca de su área, aun sin la comodidad que había imaginado cuando parecía tener el control.
Los últimos veinte minutos fueron una prueba de paciencia para ambos equipos. México intentó con insistencia alcanzar la igualdad, pero se topó con una defensa británica compacta y con un Pickford decisivo. Inglaterra, pese a jugar con diez, sostuvo la ventaja con oficio y avanzó a la siguiente ronda con más sufrimiento del previsto. Ahora enfrentará a Noruega en cuartos de final, el sábado desde las 18 horas.
Más allá del resultado, el partido dejó la imagen de dos selecciones que expusieron virtudes y fragilidades con mucha claridad. México mostró empuje, capacidad de reacción y tramos de buen fútbol, pero volvió a pagar caro sus desajustes defensivos en momentos clave. Inglaterra, en cambio, tuvo menos brillo sostenido, aunque fue más precisa cuando tuvo que definir y más firme cuando el encuentro se le complicó.
Para el público cubano, un encuentro así recuerda lo que significa competir en torneos de máxima exigencia: no alcanza con jugar bien por momentos, también hace falta sostener la concentración, administrar los golpes y resolver bajo presión. En escenarios como un Mundial, cada error cuesta mucho y cada reacción importa. México lo intentó hasta el final; Inglaterra resistió y se quedó con una victoria que vale tanto por el marcador como por la capacidad de soportar el asedio final.




