Desde principios de 2026, La Habana ha sido escenario de la "Operación Rastrillo", un nuevo método de coacción policial que busca intensificar el control social en la capital cubana. Esta estrategia ha llevado a un aumento notable en las detenciones arbitrarias y la vigilancia de los ciudadanos en espacios públicos.
Según informes de Martí Noticias, la operación se ha centrado en áreas de alta concurrencia, donde las fuerzas del orden han establecido controles para identificar y detener a personas consideradas sospechosas. Este enfoque ha generado preocupación entre los habitantes, quienes sienten que su libertad de movimiento se ve restringida.
La implementación de la "Operación Rastrillo" coincide con un contexto de creciente descontento social en Cuba, donde las protestas y demandas de derechos humanos han aumentado en los últimos años. La represión ejercida por las autoridades ha sido objeto de críticas tanto a nivel nacional como internacional.
Activistas y defensores de derechos humanos han denunciado que esta operación no solo busca controlar a los disidentes, sino que también afecta a ciudadanos comunes que simplemente intentan llevar a cabo su vida diaria. La falta de transparencia en las acciones policiales ha suscitado un clima de miedo y desconfianza entre la población.
La situación en La Habana refleja un patrón más amplio de represión en Cuba, donde el gobierno ha intensificado sus esfuerzos para silenciar cualquier forma de disidencia. La "Operación Rastrillo" es solo una de las muchas tácticas utilizadas para mantener el control sobre la sociedad cubana en un momento de creciente presión interna y externa.
Fuentes
- Martí Noticias




