La presencia de varios buques de guerra de Estados Unidos en el norte de Cuba se ha intensificado en el contexto del avance del petrolero ruso Anatoly Kolodkin hacia el Caribe. Datos de seguimiento marítimo indican que unidades estadounidenses operan en el estrecho de Florida, las Bahamas y el oriente cubano. Entre ellas se destaca el CG Tahoma, un buque de la Guardia Costera, que navega al este de Florida a una velocidad aproximada de 11,3 nudos.
Además, se ha observado al Richard Etheridge, otra embarcación estadounidense, al sur de los Cayos de Florida, y un buque de guerra operando al norte de las Bahamas a una velocidad cercana a 20,9 nudos. Más al sur, próximo a la costa oriental de Cuba, se encuentra el USAV Wilson Wharf, navegando a unos 10,1 nudos. Este despliegue sugiere una estrategia de vigilancia en puntos clave de acceso al Caribe, en un momento en que Washington mantiene una política firme contra el suministro de petróleo ruso a la isla.
El avance del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que navega con rumbo 226° a una velocidad de aproximadamente 13 nudos, coincide con el monitoreo activo de las embarcaciones estadounidenses. Aunque la presencia naval no implica necesariamente una acción directa contra el buque ruso, sí evidencia la vigilancia sobre el tráfico marítimo en la zona. Interceptar un petrolero en aguas internacionales podría conllevar riesgos legales y diplomáticos, especialmente en el contexto de las tensiones entre Washington y Moscú.
La crisis energética en Cuba se ha agravado, con apagones prolongados y un deterioro de la vida cotidiana. La llegada del Anatoly Kolodkin podría aliviar parcialmente la escasez de combustible, pero también pondría a prueba la política de sanciones de Estados Unidos. La situación resalta la dependencia energética de Cuba de aliados externos y la fragilidad de su sistema, en medio de un pulso internacional que afecta a la población.
Fuentes
- cibercuba.com




