El 4 de febrero de 2026, un avión espía RC-135V/W Rivet Joint de la Fuerza Aérea de Estados Unidos llevó a cabo un vuelo a lo largo de la costa norte de Cuba, sin ingresar en su espacio aéreo. Este vuelo, que comenzó a las 6:33 p.m., fue rastreado en aguas internacionales, según datos de FlightRadar24. Dos días después, el 6 de febrero, un dron MQ-4C Triton de la Armada estadounidense también fue detectado al norte del archipiélago cubano, ampliando el alcance de las operaciones de vigilancia.
El RC-135 Rivet Joint es una plataforma clave para la inteligencia de señales (SIGINT), diseñada para interceptar y analizar emisiones electromagnéticas. Durante su vuelo, operó a una altitud de aproximadamente 31.500 pies. Por su parte, el dron MQ-4C Triton, adaptado para misiones marítimas, puede ofrecer vigilancia continua durante más de 24 horas y operar a altitudes superiores a los 15.000 metros.
Además, el mismo 4 de febrero se registraron dos vuelos de aviones P-8 Poseidon, especializados en vigilancia marítima, lo que sugiere una misión coordinada. Estas operaciones se enmarcan dentro de la Operación Southern Spear, que busca monitorear amenazas transnacionales en el Caribe, incluyendo el narcotráfico y la actividad militar de regímenes considerados hostiles.
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) ha declarado que mantiene despliegues aéreos y navales en la región como parte de esta operación, lo que refleja un interés sostenido por parte de Washington en supervisar rutas marítimas y redes de comunicación en el entorno cubano. Estas acciones son vistas como una presión estratégica sobre el gobierno cubano, evidenciando la capacidad de Estados Unidos para monitorear sus actividades.
Fuentes
- cibercuba.com




