La casa de subastas RR Auction ha incluido en su primera subasta semestral de 2026 varias medallas olímpicas cubanas, destacando la presea plateada de Idalys Ortiz, ganadora en judo durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Aunque no se menciona su nombre, la descripción de la medalla permite identificarla por la categoría: “Judo / Women’s + 78 kg”. Su valor estimado supera los 20.000 dólares estadounidenses (USD).
La medalla se presenta en un estuche oficial de madera con el logotipo de los Juegos de Río, aunque presenta un desgaste significativo. Los Juegos de Río fueron los primeros celebrados en Sudamérica y las medallas se fabricaron con materiales reciclados, incluyendo un 30% de plata obtenida de espejos y placas de rayos X.
Ortiz, quien se retiró tras los Juegos de París 2024, es una de las atletas más exitosas de Cuba, con un total de cuatro medallas olímpicas: un oro en Beijing 2008, dos platas en Río 2016 y Tokio 2020, y un bronce en Londres 2012. En la actual subasta también se ofrece otra medalla de plata en judo de Tokio 2020, con un valor estimado de más de 30.000 USD.
Además, se subastan medallas de boxeadores y beisbolistas cubanos, que son las más comunes en estas pujas. Estas medallas llegan a RR Auction a través de coleccionistas que las adquirieron de los propios atletas, quienes a menudo se ven obligados a venderlas debido a necesidades económicas. La venta de medallas olímpicas es un tema delicado en Cuba, donde muchos atletas prefieren no reconocer públicamente la venta de sus premios.
Entre las medallas también se encuentra una de plata del boxeador Yankiel León, ganada en Beijing 2008, con un valor estimado de más de 8.000 USD. León participó en los Juegos en lugar de Guillermo Rigondeaux, quien fue vetado tras un intento de fuga. Además, se ofrece una medalla de plata del equipo cubano de béisbol que perdió ante Estados Unidos en la final de Sídney 2000, con un precio estimado de más de 10.000 USD.
Las medallas olímpicas cubanas, que representan un esfuerzo colectivo del país, son vistas por algunos como un símbolo de orgullo nacional, lo que complica la aceptación de su venta en el contexto actual de crisis económica en la isla.
Fuentes
- cubanet.org




