Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y figura política vinculada al poder en Cuba, afirmó en una entrevista que con Estados Unidos "no hay posibilidad de negociar". Esta declaración retoma una de las consignas históricas del castrismo, defendiendo un discurso de confrontación que ha caracterizado la relación entre La Habana y Washington durante más de seis décadas.
En sus declaraciones a Resumen Latinoamericano, Castro explicó que el Gobierno cubano mantiene activa una "estrategia de defensa" basada en la "doctrina de la guerra de todo el pueblo". Según sus palabras, se están reactivando tareas dirigidas a la población para que "todo el mundo sepa qué hacer ante diferentes tipos de agresiones", enfatizando el uso de nuevas tecnologías por parte del ejército estadounidense.
Castro insistió en que Cuba no es un país agresor, sino que se prepara para defenderse y apoyar a otros pueblos en su defensa. Su discurso reproduce la lógica de plaza sitiada que el régimen ha utilizado para justificar la militarización de la sociedad y la ausencia de libertades civiles, en un contexto de crisis económica, social y migratoria.
La funcionaria, hija del general Raúl Castro, subrayó que "los principios no se negocian" y que con lo que ella llama "el imperialismo y todas sus facetas" no existe espacio para la negociación, sino solo para el diálogo. Esta postura ha servido como argumento para cerrar cualquier vía de entendimiento que implique reformas internas o cambios políticos en Cuba.
Además, Mariela Castro arremetió contra el actual presidente estadounidense, acusándolo de querer apropiarse de riquezas como el petróleo venezolano. En el caso de Cuba, afirmó que el interés principal de Washington es "desarticular el ejemplo" de un país que ha resistido durante 67 años al "imperio". Afirmó que "mientras más agresiones, más unidad" se fortalece la capacidad defensiva del pueblo cubano.
Sin embargo, su intervención refleja una desconexión del discurso oficial con la realidad cotidiana de los cubanos, quienes enfrentan escasez, apagones, inflación y un colapso de los servicios públicos. Mientras millones buscan soluciones a su crisis diaria, desde la cúpula del poder se sigue apelando a consignas ideológicas que no ofrecen respuestas concretas.
Las declaraciones de Mariela Castro están en línea con el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, quien aseguró que el gobierno cubano no mantiene actualmente un diálogo con Estados Unidos, aunque se mostró dispuesto a entablar uno si se cumplen determinados criterios. Fernández de Cossío afirmó que no existe "una mesa de diálogo" con Washington, aunque Cuba está abierta a un "diálogo informal" que garantice una coexistencia respetuosa.
Las afirmaciones del vicecanciller se produjeron en medio de la creciente tensión entre ambos países y la declaración del presidente Donald Trump sobre la cercanía a un acuerdo con el régimen cubano. Trump ha manifestado su interés en ayudar al pueblo cubano, pero desde una "posición de fuerza".




